APÓSTOL PABLO

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APÓSTOL PABLO

 

Artículo de mayo de 2021

(Apóstol Pablo, carta a los romanos, cristianismo primitivo, teología paulina)

 

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No en vano el apóstol Pablo es considerado el teólogo y líder religioso más destacado del cristianismo primitivo. Es que más allá de ciertas expresiones extrañas, algunas de ellas con alguna contradicción o ambigüedad, sus enseñanzas y consejos morales desarrollan y enriquecen el mensaje del Mesías.

Introducción. El apóstol Pablo es considerado por muchos como el líder religioso más importante del cristianismo primitivo, así como su teólogo más destacado. En el presente artículo me propongo examinar sus enseñanzas y consejos más importantes, desde la óptica objetiva y desprejuiciada de un lego en teología paulina, guiado solo por su propio razonamiento y sentido común.

Para estos efectos mi enfoque es el de su apostolado global que emerge del Nuevo Testamento, y en especial de la carta a los romanos. Este enfoque no se contrapone a los enfoques temáticos-específicos, que suelen desarrollar los pastores cristianos en sus presentaciones pastorales, enfoques válidos, respecto a los cuales no tengo ninguna objeción de fondo. Simplemente digo que mi enfoque es algo diferente, tal vez complementario a otros. El mío es un enfoque que trata de entender su apostolado en su totalidad, sin pasar por alto lo bueno y lo errado que pueda haber en él. Empiezo con lo que parecen ser conceptos errados o al menos extraños.

Expresiones extrañas. Con respecto a la identidad de Jesucristo, llama la atención que no lo considere Hijo de Dios desde su nacimiento sino solo a partir de su resurrección[1], lo cual significaría que en todo el período previo, desde su nacimiento hasta su muerte, Jesús no fue guiado por el Espíritu de Dios [2], lo cual obviamente es absurdo.

Pablo dice que de no ser por la ley el ser humano no sabría lo que es el pecado, y pone como ejemplo que él mismo “jamás habría sabido lo que es codiciar si la ley no hubiera dicho ‘no codiciarás’ ”[3] Con la misma lógica habría que decir que un asesino no sabría que matar es pecado si no hubiera una ley que dijera “no matarás”. Todo esto resulta opuesto a ese sentimiento innato del hombre, de repulsión al mal, o “ley de la naturaleza humana”, o simplemente “ley natural” como se le solía llamar [4].

Pablo señala que al unirse a Cristo en el bautismo ya no importa ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer, pues todos pasan a ser como uno solo en Cristo[5]. Ahí la idea de igualdad entre los seres humanos emerge muy clara, más allá de que algo fáctico, como es el bautismo, sea el origen único o no único de la igualdad.

Pero la idea de igualdad entra en contradicción con la idea de sumisión inmersa en otros textos paulinos en los que el apóstol pide a los esclavos que obedezcan a sus amos, con respeto, temor y sinceridad, “como si estuvieran sirviendo a Cristo”[6]. Por esos mismos tiempos Pedro también les pedía sumisión a sus amos, y “no solamente a los buenos y comprensivos sino también a los malos»[7]. En todo eso hay una aceptación tácita de la esclavitud, lo cual implica total desigualdad sin sustento moral que la respalde.

Con la misma idea de sumisión Pablo dice que “los gobernantes no están para causar miedo a los que hacen lo bueno, sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Pues pórtate bien y la autoridad te aprobará porque está al servicio de Dios para tu bien” [8]. Trágica ironía de la vida: tiempo después Pablo murió decapitado por la autoridad de los romanos.

La de Pablo es una lamentable generalización que choca contra la realidad de aquellos que de una u otra forma han sido amos esclavistas, es una realidad indignante, es la realidad de los Atila, de los Calígula, de los Stalin, de los Hitler, y un larguísimo etcétera que ha asolado desde siempre a la humanidad. Por otra parte, se trata de una sumisión absoluta -dado que Pablo no hace salvedades- que ni siquiera toleraría la resistencia no violenta de Gandhi.

Pablo también dice que “Toda escritura está inspirada por Dios[9], pero aquí también tiene lugar una contradicción, pues en otro momento también dijo que “En cuanto a las mujeres no casadas no tengo ningún mandato especial del Señor, pero doy mi opinión…” [10]. Siguiendo el principio paulino de que toda escritura es inspirada por Dios, tendríamos que entender que la suya también fue de inspiración divina, es decir, que Dios lo inspiró para que dé su opinión personal sobre las mujeres no casadas, independientemente de cuál fuese esa opinión. ¿No sería más lógico y consistente con la doctrina de la revelación, que Dios le hubiese inspirado, no para que diese su opinión personal, sino para que transmitiese directamente lo dispuesto por Él con respecto las mujeres no casadas? En cualquier caso, es evidente que lo dicho por Pablo sobre las mujeres no casadas no fue de inspiración divina, toda vez que el propio Pablo dijo que no lo era, poniendo así su propia escritura en contradicción con su primera declaración, la de que toda escritura está inspirada por Dios.

El tema de la resurrección es desarrollada por Pablo en forma sugestiva aunque algo ambigua[11]. Ante las eventuales preguntas de: “¿Cómo resucitarán los muertos?” y “¿Qué clase de cuerpo tendrán?, las respuestas que ofrece el apóstol dan pábulo a dos interpretaciones.

La primera sería dualista, pues contemplaría la posibilidad de la resurrección en forma de un cuerpo físico incorruptible, pero también en forma de un cuerpo inmaterial. En efecto, Pablo dice que “hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres” y que “Dios le da (al que resucita) la forma que él quiere, y a cada semilla (el hombre que muere) le da el cuerpo que corresponde”.

La segunda alternativa sería monista, en el sentido de que la resurrección sería únicamente en la forma de cuerpo espiritual (“Lo que se entierra es un cuerpo material; lo que resucita es un cuerpo espiritual”)

Desarrollos doctrinales. Pero por otro lado, otras importantes enseñanzas y consejos del apóstol son claras y estuvieron totalmente alineadas con las enseñanzas de Cristo, como lo vamos a ver.

Pablo destaca la importancia de lo espiritual al confrontarlo con las reglas escritas. Dice que el judío verdadero lo es interiormente, y que “no depende de reglas escritas, sino del Espíritu”[12] También lo hace cuando confronta algo tan espiritual como es la fe, con la ley, diciendo que “…la ley no se basa en la fe“, y recuerda de paso el principio bíblico de que “El justo por la fe vivirá”[13]. Y precisamente espiritualidad y fe es lo que más abunda en el magisterio de Jesús. Pablo entendió bien el sustrato de espiritualidad que conlleva el mensaje de Jesucristo.

Pero también advierte que no todo lo espiritual es bueno, sino que depende de los fines que se persiga, poniendo como ejemplo que algo espiritual como dar consejos para cumplir con la ley, se desvirtúa cuando se lo hace solo para “gloriarse de haberlos obligado a ustedes a llevar esa marca (circuncisión) en el cuerpo[14]

Al destacar el papel de la fe, Pablo profundiza en la valoración de ésta, al decir que Dios tiene en cuenta la fe del creyente para reconocerlo como justo “aunque no haya hecho nada que merezca su favor”[15]. De hondas repercusiones esto último, fáciles y difíciles de imaginar, aunque parezca contradictorio. Pero en todo caso, una vez más Pablo enfatiza en la importancia de la fe: una de las enseñanzas fundamentales de Jesús durante su magisterio terrenal.

La siguiente cita: “… lo invisible de Dios se puede llegar a conocer si se reflexiona en lo que él ha hecho”[16], constituye una de las declaraciones de mayor calado proferidas por el apóstol, que la complementó magistralmente con esta otra igualmente de gran trascendencia: “…han honrado y adorado las cosas creadas por Dios y no a Dios mismo”[17]. Al aplicarlas al mundo moderno se ve que con la primera, la de que se puede llegar a conocer de Dios, Pablo sale al paso de quienes creen que a lo cognoscible se puede acceder únicamente a través de la ciencia, y, con la segunda, la de la adoración a las cosas mundanas, también sale al paso del panteísmo, que al no poder probar la inexistencia de Dios, opta por crear un dios material a su gusto y medida.

Estrechamente vinculada con la idea de que lo invisible de Dios se puede llegar a conocer si se reflexiona sobre lo que Él ha hecho, está otra, la de que “… así como el pecado reinó trayendo la muerte, así también la bondad de Dios reinó haciéndonos justos y dándonos vida eterna mediante nuestro Señor Jesucristo”[18] . Aunque no lo parezca, hay una estrecha relación entre estas dos ideas, pues en la segunda, la de la vida eterna, está implícita otra cosa que Dios ha hecho: instaurar la posibilidad de una equidad universal y verdadera, pues así como permitió que los primeros humanos instilaran el pecado en su descendencia, en sus genes, también hizo posible que un solo ser, el Hijo de Dios, nos abriera las puertas de la redención. Todo esto implica que entre las cosas que Dios ha hecho está otra, invisible pero real y supremamente justiciera: la posibilidad de una salvación al alcance de todos.

Pablo es particularmente incisivo en su rechazo a la inconsistencia que suele haber entre lo que se dice y lo que se hace. No se limita a repetir la crítica respecto a ver la paja en el ojo ajeno sin reparar en la viga que hay en el propio, sino que le agrega condimento: “…si enseñas a otros ¿por qué no te enseñas a ti mismo? Si predicas que no se debe robar ¿por qué robas? Si dices que no se debe cometer adulterio, ¿por qué lo cometes? Si odias a los ídolos ¿por qué robas las riquezas de sus templos?[19] Lo destaco porque este tema es de absoluta actualidad. Poner ejemplos de incoherencias en el mundo moderno sería inoficioso, pues esa inconsistencia, que es algo así como un autoengaño, y que en sicología se conoce como disonancia cognitiva, abunda por todas partes.

Las prácticas homosexuales también fueron objeto de duras críticas por el apóstol, al señalar que “…los hombres han dejado sus relaciones naturales con la mujer y arden en deseos los unos por los otros … y sufren en su propio cuerpo el castigo merecido por su perversión” [20]. Críticas absolutamente procedentes, con el añadido de que hoy por hoy lo malo ya no está solo en quienes se entregan a esas prácticas, sino también en quienes las aprueban e incluso las estimulan. En efecto, ahora mucha gente no solo que las acepta bajo la muletilla de los derechos sexuales, sino que cada vez más estados les otorgan status de normalidad y legitimidad vía legislaciones sobre matrimonio entre parejas del mismo sexo. Son legislaciones artificiosamente inclusivas, sin racionalidad ni moralidad algunas.

A propósito del futuro regreso de Cristo, Pablo advierte que no hay que dejarse engañar por los malvados que se harán pasar por dioses. En realidad, de esos ha habido muchos, vale decir desde siempre, siendo que la parusía aún no ha llegado. Lo aberrante es que en la actualidad los siguen habiendo, por eso es tan pertinente la advertencia del apóstol. En la actualidad no faltan quienes de una manera u otra se endiosan a sí mismos, y peor aún, líderes y famosos a los que los endiosan y los consideran infalibles.

Por último, pero no lo menos importante: el tema del amor. Jesús nos habló del amor como un mandato. Pablo lo caracteriza de bella manera, poniendo de manifiesto una vez más su profunda espiritualidad. Y más bella aún si uno lee su caracterización pensando en que se refería al amor universal, no únicamente a una determinada clase de amor: “El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta”[21]

Conclusiones. No en vano el apóstol Pablo es considerado el teólogo y líder religioso más destacado del cristianismo temprano. Es que más allá de ciertas expresiones extrañas, algunas de ellas claramente contradictorias o ambiguas, sus enseñanzas y consejos desarrollan y enriquecen el mensaje del Mesías.

Con su magisterio y su activismo, Pablo fue pieza clave para que el cristianismo llegara a ser lo que es hoy: la religión monoteísta más importante del mundo, con seguidores que representan alrededor del 30% de la población mundial.

[1] Rom. 1:3-4

[2] Rom. 8:14

[3] Rom. 7:7

[4] Por ejemplo, el filósofo C. S Lewis en “Mero Cristianismo”

[5] Gálatas 3:27-28 / Colosenses 3:11

[6] Efesios 6:5/Colosenses 3: 22-23

[7] 1ª. Pedro 2:18

[8] Romanos 13:1-4

[9] 2ª Timoteo 3:16

[10] 1ª. Corintios 7:25

[11] 1Corintios 15:35-58

[12] Rom. 2:29

[13] Gálatas 3:11-12

[14] Gálatas 6: 13

[15] Rom. 4:5

[16] Rom. 1:20

[17] Rom. 1:25

[18] Rom. 5:21

[19] Rom. 2:21-22

[20]   Rom. 1:27

[21] 1 Corintios 13: 4-7

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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