COMUNICACIÓN CON EL MÁS ALLÁ

COMUNICACIÓN CON EL MÁS ALLÁ

Hay quienes piensan que si existiera vida después de la muerte los difuntos se comunicarían con los vivos, y que como eso no sucede la vida después de la muerte no existe.

Esa es una forma simplista o “light” de razonar, inspirada en la idea inmanentista de que lo que no pueda ser percibido por nuestros sentidos -por el de la audición en este caso- no existe.

Pero el que algo no exista para nosotros no significa necesariamente que no existe. Bien podría ser que nuestra vida terrenal sea solo parte de una vida más extensa, vida total la podríamos llamar, en la que la comunicación entre los vivos y los espíritus de los muertos no esté permitida; en la que el mundo de los muertos y el de los vivos sean algo así como compartimentos estancos.

En consecuencia, la idea de que no existe nada después de la  muerte, y que con la muerte se acaba todo, es poco o nada confiable. El que no exista nada después de la muerte, y más aún, el que los seres humanos estén destinados a desaparecer de la faz de la Tierra, como algunos tecnófilos creen, sería un desperdicio de las experiencias individuales de miles de millones de seres humanos, un desperdicio enorme.

 

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