CORONA VIRUS: HECHOS Y PERSPECTIVAS

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CORONA VIRUS: HECHOS Y PERSPECTIVAS

Artículo de abril 2020

Categoría: Otros temas

Frase clave: Lecciones que deja el coronavirus.

http://www.amazon.com/author/carlospalacios

Hechos. La diferencia ente epidemia y pandemia es que mientras la primera afecta a muchas personas de un país, la segunda, que también lo hace con mucha gente, afecta a muchos países. De unas y otras está llena la historia de la humanidad. Sin duda el coronavirus se clasifica como una pandemia, una gran pandemia.

Se suele considerar a la viruela como la más letal de las pandemias que ha sufrido la humanidad, con un total de más de 300 millones de muertes en el tiempo total en que se presentó. Fue llevada por los conquistadores europeos a América donde diezmó a la población indígena, y posteriormente (siglos 19 y 20) se propagó por Europa, Rusia, Japón, varios países africanos y del sudeste asiático. Sus efectos fueron desastrosos, y se la pudo erradicar recién en 1980.

Muchas otras pandemias también han azotado a la humanidad, como la peste negra o peste bubónica (siglos 14 y 17) que asoló Europa, incluida Rusia, así como a China y la India, entre otros países, causando despoblación y graves conmociones económicas y sociales. También hemos sufrido otras muy graves, como el sarampión, la gripe española, el cólera, etc.

¿En qué se parece o se diferencia el corona virus con las pandemias precedentes? Desde luego que hasta ahora no se asemeja, ni de lejos, en lo que respecta a pérdida de vidas humanas, pese a los miles de fallecimientos que ha provocado. Más bien se diferencia por su universalidad, y por el contexto de globalización en el que ha tenido lugar. Si se mira el mapa de los países que han sido afectados por este virus se verá que el mal ha alcanzado a prácticamente todo el planeta.

El hecho de haberse producido en un contexto de globalización ha generado una situación paradójica de, por un lado, intensa movilidad internacional de personas y mercancías antes de la pandemia; y, por otro, de cierre de fronteras y aislamiento, después.

Otra situación paradójica ha derivado de que la lucha contra la pandemia ha resultado en una fuerte disminución de la contaminación ambiental. Imágenes satelitales están dando cuenta de una extraordinaria disminución de la concentración de emisiones en varias populosas ciudades. Un atisbo de lo que podríamos lograr con una disminución permanente de las emisiones.

Así mismo los efectos sobre el comercio, las inversiones y el mercado bursátil han sido graves, planteando no pocos interrogantes sobre el tiempo que requerirá la economía mundial para recuperarse.  

Perspectivas: el nivel global. ¿Qué repercusiones es dable esperar de tan grave trastorno mundial? No se trata de profetizar nada si no de intentar avizorar eventuales consecuencias, a nivel global y de largo plazo. Al hacerlo se ve que más que certezas, lo que hay por ahora son solo preguntas sin respuestas.

Se repite la sensación de vulnerabilidad de la especie humana que se siente después de cada pandemia, con el agravante de no haber aprendido las lecciones dejadas por ellas. Esto último se hace evidente por la insuficiente infraestructura sanitaria actual; por la indisciplina de muchos seres humanos en cuanto a cumplir normas básicas de prevención; por la falta de perspicacia de líderes políticos que no percibieron a tiempo el peligro, y no tomaron medidas oportunas.

¿Se tomará consciencia de la amenaza mundial que significa la posibilidad de que el virus mute? Podría hacerlo para hacerse más grave, incluso para hacerse resistente a las vacunas que logremos desarrollar. También puede ocurrir que mute para volverse inofensivo, o simplemente que no mute para nada. El problema podría llegar a ser mayor si la pandemia llegara a convertirse en estacional, esto es, repetitiva cada cierto tiempo. ¿Se la podrá erradicar como ocurrió con la viruela? Cualquiera de estos escenarios podría producirse; no podemos saber cuál de ellos tendrá lugar en el futuro. De lo que sí podemos estar ciertos es de la necesidad de prepararnos mejor para crisis futuras.  

Pero también hay perspectivas globales en ámbitos no relacionados directamente con la salud. Podría pensarse que eventualmente se pueda producir un movimiento contrario a la globalización, así como un endurecimiento de las políticas anti inmigración. De producirse una corriente contraria a la globalización comercial podría asumir la forma de proteccionismo y chauvinismo.

Luego de superada la actual crisis es posible que la opinión pública mundial exija saber cuál fue el origen del nuevo Covid 19. De producirse esto ninguna posibilidad tendría que ser descartada de inicio, por fantasiosa que parezca ser, como una acción conspirativa deliberada o los efectos colaterales del desarrollo de armas químicas.

Es necesario que la ciencia epidemiológica, en coordinación con los gobiernos, desarrolle algún sistema de alertas tempranas específicas que ayuden a evitar las pandemias de origen animal, murciélagos incluidos. ¿Es mucho pedir?

Perspectivas: el nivel individual. Los valores individuales podrían seguir una dinámica diferente a la del nivel global. A nivel personal podría significar una revalorización de la espiritualidad, de la vida familiar , de la solidaridad, de la actitud ante la vida. Es particularmente encomiable la revalorización que ya se manifiesta en todas partes, de toda esa pléyade de personas dedicadas al cuidado de la salud, como médicos, paramédicos, enfermeras, enfermeros y demás profesionales de la salud, que han actuado como verdaderos héroes silenciosos, aún a riesgo de sus propias vidas.

Un caso preocupante es cierta indisciplina observada en algunos países en cuanto a no cumplir reglas que tienen por objeto contener el contagio del virus. En no pocos casos esa actitud es entendible -no digo justificable- como cuando las persona se muestran renuentes a permanecer en casa pues su “casa” es apenas una covacha o chabola, pero en muchos otros casos no. ¿Se mantendrá la idiosincrasia desordenada que en este aspecto se observa en algunos países de Occidente, o se emulará la disciplina de los pueblos orientales que fueron precisamente los que más rápidamente están superando la pandemia?

Una postrer pregunta sería ésta: ¿qué tan duradera sería la revalorización de nuestras vivencias más básicas? ¿Será permanente o la olvidaremos una vez pasada la crisis? ¿Acaso este mismo sentimiento de revalorización no deben haberlo sentido nuestros antepasados con las pandemias y epidemias que sufrieron? No parece que, si lo sintieron, hubiese perdurado mucho tiempo. Probablemente sea ingenuo creer que esta pandemia cambiará permanentemente, y para mejor, la actitud individual; para que eso ocurra es necesario algo más elevado, algo más trascendente, algo que pase por el desarrollo espiritual individual.

Conclusiones. En la lucha contra el corona virus, el actuar oportunamente, no a destiempo, ha resultado ser decisivo para su efectividad en cuanto a frenar el proceso de contagio. Esto se aplica tanto a las cuarentenas como a la detección temprana de individuos portadores del mal con fines de aislamiento. Estas son las primeras lecciones que debemos aprender.

Con una visión más general también podemos decir que tenemos la obligación existencial de asimilar de la mejor manera posible las lecciones que deja esta pandemia. Así mismo, que la actitud de vida de cada ser humano, es decir, su actitud individual, es crucial a la hora de enfrentar las dificultades de una crisis como la que estamos pasando.

Tenemos que pensar que habrá una próxima pandemia, del mismo tipo de la que hoy enfrentamos o diferente, y que para enfrentarla debemos estar material y espiritualmente mejor equipados.

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