EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE

(Estos artículos se publican el 01 de cada mes, y son de reproducción total o parcial gratuita, citando al autor).

 

EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE

 

Artículo de junio de 2021

Palabras clave: experiencias cercanas a la muerte, Raymond Moody, experiencias extracorpóreas, ser luminoso.

 

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Las experiencias cercanas a la muerte, por las que han pasado no pocas personas, son vivencias de extraordinario interés para variados campos del pensamiento, como la ciencia, la lógica y sobre todo las creencias religiosas. Las hay de dos clases: las de las personas que han estado muy cerca de la muerte, sin haber llegado a ella, y las de las que han sido declaradas clínicamente muertas pero que han regresado a la vida. En este artículo me propongo destacar algunos aspectos particularmente relevantes de estos casos.      

  • VIDA DESPUÉS DE LA VIDA.

 

El libro “Vida Después de la Vida” (1975) se ha convertido en un referente ineludible cuando se aborda el tema de las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Fue escrito por el siquiatra estadounidense Raymond Moody (1944), y es el resultado de sus entrevistas a unas 50 personas, seleccionadas de entre 150 que pasaron por esas experiencias.

La parte medular del libro es aquella en la que el autor reúne los testimonios de sus entrevistados, presentándolos en 15 grupos temáticos con elementos testimoniales comunes o muy similares. A continuación se presenta una brevísima síntesis de lo informado o comentado por Moody respecto a cada uno de esos grupos, respetando los títulos que les asignó a cada uno de ellos.

  • Inefabilidad. Las personas entrevistadas informaron de la insuficiencia de las palabras para explicar sus experiencias. Por eso se refirieron a ellas como inexpresables, inefables.  
  • Oír noticias. Muchos entrevistados afirmaron haber escuchado hablar a los médicos cuando los daban por muertos.
  • Sensaciones de paz y quietud. Muchos dijeron haber tenido agradabilísimas sensaciones y sentimientos de este tipo durante sus ECM.
  • El ruido. Algunos informaron sobre inusuales sensaciones auditivas durante las experiencias, como zumbidos, vibraciones, fragores, estallidos y silbidos como de viento.
  • El túnel oscuro. Las personas se sintieron empujadas hacia un espacio oscuro, como un túnel, una cueva, un pozo, un embudo, un cilindro, una alcantarilla, un valle.
  • Fuera del cuerpo. Los sujetos se vieron mirando a su propio cuerpo físico desde un punto exterior a él, como si hubieran sido espectadores.
  • Encuentros con otros. Algunos dijeron que mientras estaban muriendo se percataron de la presencia de otros seres que estaban ahí para facilitarles la transición hacia la muerte definitiva en unos casos, o para decirles que su tiempo de morir no había llegado aún y que debían regresar.
  • El ser luminoso. Moody dice que, según los testimonios de sus entrevistados, el elemento más increíble, el que mayor efecto había producido en ellos, es el encuentro con una luz muy brillante, y que los sentimientos de amor y la calidez que emanaban de esa luz hacia ellos carecían de palabras para ser expresados.
  • La revisión. Es un momento intenso en el que, en apenas un instante de tiempo terrestre el ser luminoso internaliza en la persona que está muriendo una revisión panorámica de su vida, en la cual se muestra la importancia que tienen dos cosas: el aprender a amar a los demás y el adquirir conocimiento.
  • La frontera o límite. Parece que yacía en la mente de los entrevistados -continúa el autor- la percepción de que las personas se habían encontrado con algo que marcaba la separación entre la vida terrestre y otra vida. Algo así como un punto de no retorno, que se se presentaba bajo muy diversas formas.
  • El regreso. Como es obvio, este es el caso de todas las personas entrevistadas por Moody, quien dice que, por regla general, al regresar se producía en ellos un cambio en su actitud de vida.
  • Hablar con los otros. Al hablar con otras personas luego de haber regresado a la vida terrestre -concluye el autor- los entrevistados no dudaron respecto a la realidad de lo que les había sucedido, aunque las personas a las que se lo contaron se hayan mostrado renuentes a creerles.
  • Efectos sobre las vidas. El cambio de actitud de algunos de los regresados fue principalmente en el sentido de que comprendieron la importancia de cultivar el amor a los demás.
  • Nuevas visiones de la muerte. Moody manifiesta que los entrevistados dijeron que ya no le temían a la muerte, sin que ello signifique que la buscasen; al contrario, desaprobaban el suicidio. Por otro lado, ninguno hizo lucubración alguna sobre lo que podría haber allende el punto de no retorno.
  • Corroboración. El autor también dice que muchas personas han estado fuera de sus cuerpos durante largos períodos; que han sido testigos de muchos acontecimientos del mundo físico durante esos lapsos de tiempo; y, que se ha podido comprobar algunos de esos informes.

 

Hasta aquí la síntesis apretada de lo informado o comentado por Moody en cada uno de esos quince grupos, sin perjuicio de algunos comentarios generales, adicionales o complementarios que después hace el propio autor, como los que se mencionan a continuación.

El autor encuentra sorprendentes coincidencias entre lo dicho por las personas que entrevistó, y lo expresado por el apóstol Pablo [1], Platón, Emmanuel Swedenborg [2], y en especial por el Libro tibetano de los muertos.

Del apóstol Pablo destaca su esbozo sobre la naturaleza del “cuerpo espiritual”, carente de substancia física pero “fuerte y hermoso”. De Platón resalta el mito de Er sobre experiencias extra corpóreas. También encuentra coincidencias con Emmanuel Swedenborg quien describe cómo es la vida del más allá.

Con respecto al Libro tibetano de los muertos, escrito ocho siglos antes de Cristo, dice que es sencillamente fantástica la correspondencia que tiene con las descripciones que le hicieron sus entrevistados. Los relatos que hace ese Libro lo muestra claramente, con cosas como: el encontrarse fuera de su propio cuerpo físico y observarlo, que experimenta quien está pasando por una ECM; el ver a los parientes lamentare por su partida; el no poder comunicarse con ellos; el encontrarse confuso; el poder atravesar objetos físicos sin sentir resistencia alguna; el estar consciente de no tener un cuerpo físico sino un “cuerpo brillante”; el encontrarse con otros seres con ese mismo tipo de cuerpo; el poder llegar instantáneamente a un lugar deseado; el encontrarse con un ser de luz pura y transparente, etc., entre otras.

Al referirse a las explicaciones alternativas que suelen darse a las experiencias cercanas a la  muerte,    Moody da, con lujo de detalles, las suyas propias de por qué esas explicaciones, que son farmacológicas, fisiológicas, neurológicas y sicológicas, no pueden explicar satisfactoriamente las experiencias relatadas por sus entrevistados. También presenta argumentos sólidos que desvirtúan las explicaciones relacionadas con sueños, alucinaciones y engaños.

Moody termina su libro diciendo que “Si las experiencias del tipo que he discutido son reales, entonces tienen profundas implicaciones en lo que cada uno de nosotros hacemos con nuestras vidas”, a lo cual yo agrego que si son reales, lo narrado por el autor es un espaldarazo a los que creen en lo que el título de su libro sugiere: que hay vida después de la vida terrenal.

  • CONSIDERACIONES COMPLEMENTARIAS

 

De los relatos provenientes de las entrevistas de Moody, así como de otras fuentes, se concluye que lo que ha sucedido en muchos casos es un desprendimiento espiritual del cuerpo físico, y que las sensaciones extracorpóreas se relacionan no solo con el ambiente inmediato de la persona que las tiene, sino también con ambientes mediatos.

Según las experiencias narradas, la luz brillante es lo más destacado de las experiencias cercanas a la muerte, con el agregado de que no es estática sino que parece expandirse hacia la periferia del campo visual.

La sensación de bienestar durante la experiencia es también de euforia, y parece estar acompañada de la sensación de haberse librado de una prisión: la del propio cuerpo físico del sujeto.

Ninguna de las personas entrevistadas habló del cielo o del infierno, ni hizo referencia alguna a la reencarnación. Tampoco sintieron la sensación de estar siendo juzgados. Así mismo es destacable que perdieron la noción del paso del tiempo durante sus ECM.

Las sensaciones de bienestar posteriores a la experiencia, parecen ser una suerte de sensibilidad expandida, en el sentido de que quien pasa por ellas luego se siente amado y en conexión con todos.

III .EXPLICACIONES.

Consideración especial ameritan las explicaciones que suelen darse respecto a las causas de las experiencias cercanas a la muerte.

Algunos dicen que la luz brillante se explica por el poco oxígeno recibido por el cerebro durante la experiencia cercana a la muerte, lo que implica que durante la experiencia el cerebro continúa funcionando, aunque mal, debido a la insuficiencia de oxígeno. Sin embargo, este argumento pierde credibilidad ante experiencias concretas conocidas. Veamos la más destacada.

Es la de Pam Reynolds (1956-2010), compositora musical estadounidense que padecía de un aneurisma cerebral de gran tamaño, cuyo procedimiento de remoción -realizado en 1991- exigía nada menos que interrumpir el flujo sanguíneo al cerebro y parar el corazón, como en efecto se lo hizo. Entonces la compositora tuvo experiencias iguales o similares a las informadas por Moody, tales como el desprendimiento de su cuerpo físico, el túnel oscuro, la luz brillante, y el encuentro con otros seres con quienes se comunicaba sin palabras.

Ahora bien, lo destacable del caso Pam Reynolds es que su experiencia extracorpórea ocurrió cuando estaba clínicamente muerta. Entones ¿Cómo es posible que haya sido su cerebro el que generó todas esas experiencias extracorpóreas si ya estaba totalmente inactivo por haberse suspendido el flujo sanguíneo que lo irrigaba, y si la paciente ya estaba clínicamente muerta? Por lógica hay que presumir que lo que generó todas esas experiencias debe haber sido algo diferente al cuerpo físico. Algo inmaterial probablemente.

Otra explicación que suele darse es la de que las ECM pueden ser producidas por medicamentos suministrados al paciente, pero algunos las han tenido antes de recibir medicamento o tratamiento alguno, por ejemplo durante un accidente de tránsito, cuando aún no recibían ninguna ayuda. Algunos de estos casos se evidenciaron en las entrevistas de Moody.

También suele darse a entender -mediante una analogía entre la muerte y el sueño- que las experiencias cercanas a la muerte no son otra cosa que sueños. A Moody le parece que esa comparación está equivocada. En realidad, la analogía no concuerda con los relatos de los entrevistados, los cuales dejan ver que la muerte es el paso a otra dimensión -inmaterial- de la existencia, salvo para los que regresan. En cambio, el despertar del sueño conlleva el retorno a la misma dimensión -material- de la existencia física.

Algo parecido ocurre con el olvido. Algunos dicen que morir es olvidar, porque la muerte aniquila la consciencia. Pero los testimonios de los que estuvieron clínicamente muertos muestran que estuvieron conscientes -incluso de los errores cometidos durante su vida física (“La revisión”), mientras estaban clínicamente muertos, lo cual significa que la muerte no aniquiló sus consciencias.

Con relación a las experiencias extra corpóreas, como la visión del propio cuerpo, resulta muy cuesta arriba creer que sean generadas por el propio cuerpo físico como algunos creen, pues el cerebro de una persona clínicamente muerta es incapaz de experimentar procesos de cognición y percepción. También cabría presumir que las endorfinas, que resultan de procesos fisiológicos propios del momento cercano a la muerte, tampoco pueden ser producidas por la persona clínicamente muerta.

  • CONCLUSIONES

 

En muchos casos los argumentos farmacológicos, fisiológicos, neurológicos y sicológicos que suelen presentarse como causas de las experiencias cercanas a la muerte, no pueden explicarlas satisfactoriamente. Muchas de las circunstancias en que ocurren esas experiencias son totalmente incompatibles con tales argumentos.

Por otra parte, los resultados del trabajo de investigación del doctor Raymond Moody -aquí analizado- son plenamente coherentes con lo que sugiere el título de su libro: que existe vida, tal vez otro tipo de vida, después de la vida terrestre.  

[1] 1 Corintios: 35-58

[2] Científico y filósofo sueco (1668-1772)

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