HOMOSEXUALISMO, DEGRADACIÓN Y TOLERANCIA

El homosexualismo en el marco de la Encíclica Fratelli Tutti y del documental «Francesco»

Temas de hoy, temas de siempre

(Estos artículos se publican la primera semana de cada mes)

 Artículo de diciembre de 2020

Fratelli Tutti, Francesco, homosexualidad, tolerancia, degradación moral.

http://www.amazon.com/author/carlospalacios

Fratelli Tutti. El 03 de octubre de 2020 el Papa Francisco suscribió su más reciente encíclica, Fratelli Tutti, sobre fraternidad y amistad. Pocos días después se conocieron declaraciones suyas (Documental Francesco) sobre el tema de la homosexualidad, que causaron revuelo, sobre todo por cierta ambigüedad en el uso de las palabras. Dado que el tema de este artículo tiene relación con lo tratado en esos dos documentos, me referiré a ambos.

 

 Una cosa es no maltratar a los homosexuales, que también son hijos de Dios, aunque descarriados, y otra, muy diferente, promover la homosexualidad mediante una normativa que legalice el matrimonio homosexual. Lo que hace la legalización, ya adoptada por algunos países, es poner alfombra de bienvenida a una desviación anti natura de la cual sus practicantes se sienten ya no solo orgullosos sino también respaldados y legitimados.  

 

La encíclica está contenida en  287 parágrafos agrupados por temas específicos, a través de los cuales se examina, de manera exhaustiva, los diversos aspectos de la consciencia social. Su sentido general es el de alertar sobre un mundo que corre “sin rumbo común”, esto es, sin rumbo racional y solidario.

El documento es extraordinariamente lúcido en el análisis de temas concretos, por ejemplo: en la definición de las nuevas formas de pobreza (16)[1]; en su crítica al inmediatismo (161); en su valoración humanista del empleo (162); en su exaltación del amor universal (241); en la diferenciación que hace entre el perdón individual y el perdón social (246), y en su clara explicación respecto al alcance que tienen las sorprendentes palabras de Cristo: “No piensen que he venido a traer paz a la tierra. ¡No vine a traer paz, sino espada!” (240); entre otros temas.

Es particularmente útil como obra de consulta en lo concerniente a cada uno de los aproximadamente 80 temas específicos que comprende -entre ellos los ya mencionados- más allá de lo extensa que es, y de las confusiones a las que puede dar lugar, como cuando -luego de criticar el egoísmo- dice: “ojalá que al final ya no estén ´los otros´ sino solo un ´nosotros´“ (35), o como cuando las citas que hace en el parágrafo 119 parecen indicar que está de acuerdo con el principio marxista de la plusvalía, esto es, aquel que enuncia que toda ganancia capitalista es un robo a los trabajadores.

La encíclica no trata el tema de la homosexualidad de manera específica, pero muestra cierto sesgo, que también se advierte en el documental (aunque en éste con más fuerza). ¿En qué consiste el sesgo? En que la encíclica no solo que aboga por la tolerancia hacia los homosexuales, sino también en que no rechaza de plano esa práctica anti-natura. Habla de tolerar y respetar al diferente, pero se abstiene de hacer una crítica pura y dura a la homosexualidad. El sesgo resulta más significativo si se considera que con él se podría estar haciéndole el juego a la degradación moral de amplio alcance en el que la humanidad está inmersa.

Documental Francesco. Fue presentado en el Festival de Cine de Roma el 21 de octubre de 2020[2]. Ahí constan expresiones papales que han sido objeto de no pocos comentarios, entre ellas la más controversial: la de reclamar “una ley de convivencia civil para las parejas homosexuales” porque “tienen derecho a estar cubiertos legalmente”[3]. Es controversial porque parece significar que el Papa está de acuerdo con el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo, lo cual implicaría allanar el camino hacia una degradación moral aún mayor, a más de incentivar otras formas de degradación moral.

Esas declaraciones, aparentemente favorables al matrimonio homosexual, unidas a esta otra: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia, son hijos de Dios”, que podría interpretarse en el sentido de que las parejas de homosexuales -con el antecedente de un eventual matrimonio civil- podrían criar o adoptar hijos. Todo eso vuelve aún más sensible y controversial el tema.  

Claro que en ocasiones anteriores el Papa ya rechazó abiertamente la homosexualidad, como en 2014, cuando dijo que el matrimonio es solo entre un hombre y una mujer, o como cuando los homosexuales de Roma realizaron un multitudinario desfile al que llamaron del “orgullo homosexual”, ante lo cual sostuvo que la homosexualidad era contraria al orden natural. Empero, en estas dos nuevas instancias, la de su encíclica y la del documental, esa posición clara y frontal de hace pocos años, no se repite por ningún lado. ¿Ha cambiado de opinión el Papa?

La Secretaría de Estado del Vaticano envió una carta aclaratoria a los obispos, en el sentido de que las palabras del Papa habían sido sacadas de contexto y que solo se referían a disposiciones estatales, y no a la doctrina de la Iglesia[4] que más bien el Papa habría reafirmado en varias ocasiones. En esa línea, la carta dice que, por el contrario, con la frase “Lo que necesitamos es una ley de unión civil”, dicha por Francisco hace 10 años cuando era Arzobispo de Buenos Aires, estaba poniendo de manifiesto su oposición a una ley de matrimonio entre homosexuales en la Argentina. ¿Pero entonces, a qué unión civil se refería el Papa en aquella ocasión?

Volvamos a la actualidad. Teniendo en cuenta ese antecedente de hace una década, la carta del Vaticano dice que de lo que el Papa ha hablado recientemente ha sido del derecho de los homosexuales “a tener cierta protección legal”, pero no al matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿A qué clase protección legal se refería el Papa? La carta del Vaticano no lo aclara. Si tal “protección legal” incluyese el matrimonio civil, se incurriría en contradicción, pues contradictorio es rechazar el homosexualismo y al mismo tiempo respaldar el matrimonio homosexual. Por todo ello es de esperar que lo que causó todo ese revuelo haya sido solo un malentendido idiomático, pero que en el fondo la Iglesia sigue adherida al rechazo bíblico al homosexualismo.

En todo caso, llama la atención que ni el Papa ni la carta del Vaticano hayan aclarado el alcance, no solo de “unión civil” y “protección legal”, sino también del “derecho a pertenecer a una familia”. En temas como éstos, importa no solo lo que se dice sino también lo que no se dice. Concretamente, llama la atención que el Papa no haya reiterado, en ocasión del documental Francesco, ni en su reciente encíclica, sus anteriores rechazos a la homosexualidad.

Conclusión: la alfombra de bienvenida. ¿Qué significaría aceptar y promover como un derecho el matrimonio homosexual? Significaría facilitarle las cosas a la degradación moral, dando status de normalidad a una de sus manifestaciones más conspicuas. Una cosa es no maltratar a los homosexuales, y no excluirlos de su núcleo familiar natural, pues también –como dice el Papa- son hijos de Dios (aunque descarriados), y otra, muy diferente, alentar la homosexualidad mediante una normativa que legalice el matrimonio civil entre individuos del mismo sexo. La generalización de una norma así, que ya ha sido establecida por algunos países, incentivaría aún más la homosexualidad; sería como ponerle alfombra de bienvenida a una desviación anti natura de la cual sus practicantes se sentirían ya no solo orgullosos -como ahora- sino también respaldados y legitimados.

[1] Los números entre paréntesis corresponden a los de los parágrafos.del documento.

[2] www.dailymotion.com/video/x7wyvt9

[3] Publicación digital Página 12.

 

[4] Es de suponer que se refería a Romanos 1:26-27, entre otros textos bíblicos.

 

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