SENSUS DIVINITATIS

El sensus divinitatis o sentido de la divinidad es una expresión acuñada por el teólogo Juan Calvino, que alude a la innata percepción de Dios que tiene el ser humano.

El sensus divinitatis o sentido de la divinidad es una expresión acuñada por el teólogo Juan Calvino, que alude a la innata percepción de Dios que tiene el ser humano. Se podría dudar de que realmente la tenga en vista de que hay muchos que no creen en la existencia de Dios, como los ateos y los agnósticos; sin embargo, podría argumentarse que sí lo tienen pero sofocado por factores culturales.

Se dice, como supuesta prueba de que el sentido de la divinidad no es innato, que ciertas comunidades primitivas carecen absolutamente de cualquier sentido de la divinidad. Suele citarse, como caso emblemático, las experiencias vividas durante varios años por el lingüista y misionero cristiano Daniel Everett, quien intentó infructuosamente evangelizar a los indios Pirahá, una pequeña tribu de la Amazonía brasileña. Esa tribu no tiene ni la más remota idea de Dios. La cosmovisión de los Pirahá, relata Everett, se basa exclusivamente en la experiencia inmediata, en el aquí y el ahora; solo creen en lo que ven y de ninguna manera en lo que no ven. Incluso su noción del tiempo se limita al que están viviendo, es decir, al presente, tanto así que sus verbos se conjugan solo en presente. Pienso que en esas condiciones es lógico que su sensus divinitatis no se manifieste en forma alguna, toda vez que su inusual cosmovisión, es decir, su realidad cultural, se lo impide. Entonces el caso de esa tribu no es prueba de que los seres humanos no tengamos sentido de la divinidad. Es patente que los seres humanos sí lo tenemos, y que lo expresamos en nuestras vidas diarias, aunque de muy diferentes maneras, a través de también muy diferentes prácticas religiosas.

Así mismo, hay casos de ateos que se convierten en creyentes, lo cual puede ser señal de que en el fondo de sus almas aletea el sensus divinitatis. Cito como ejemplo el caso de Antony Flew, filósofo inglés que durante más de cincuenta años fue  el filósofo ateo más conspicuo del mundo, hasta el año 2004 en que sorprendió a todos al declarar que: “Ahora creo que el universo fue traído a la existencia por una Inteligencia infinita”.

En suma, el sensus divinitatis es real, existe, aunque en algunos casos esté velado o adormecido por cosmovisiones incompatibles con él.

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