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El mal natural.

MAL  NATURAL

A diferencia del mal moral, que se refiere al mal causado por el ser humano, el mal natural es el causado por la naturaleza sin la intervención del humano, como terremotos, tsunamis o impactos de meteoritos. [1]

Aparentemente la existencia del mal natural no es compatible con la existencia de un Dios bondadoso, omnisciente y omnipotente: ¿por qué Dios no le evitó a sus creaturas el mal? ¿es que no pudo o no quiso hacerlo? Así plantea el ateísmo esta cuestión, que la usa como argumento para negar la existencia de Dios. Empero, no es razonable valorar la existencia de Dios en base a hechos contingentes como  terremotos, tsunamis  y demás, y no en base a lo general, permanente y cierto, como la grandiosidad de la naturaleza en su conjunto, y su diseño increíblemente inteligente.

Su libre albedrío le pone al humano dos opciones: opción de negar la existencia de Dios y, opción de no negarla. En mi opinión, está fuera del entendimiento humano el conocer los motivos que tuvo Dios para permitir la existencia del mal, pero lo que sí está a nuestro alcance es la fe. Y es a ésta a la que me remito teniendo en cuenta  aquello de que los caminos de Dios no son los caminos del hombre, como se menciona en las profecías de Isaías (55:8), según las cuales Dios dijo: “…mis ideas no son como las de ustedes, mi manera de actuar no es como la suya, y “así como  el cielo está por encima de la tierra, así también mis ideas y mi manera de actuar están por encima de las de ustedes” .  En esa perspectiva la segunda opción que se le presenta al humano, la de no negar la existencia de Dios, no solo que es razonable y obvia sino que además implica descartar la primera.

Por otra parte, las dos opciones pueden verse como una prueba a la que Dios somete al humano, prueba que estaría ligada al uso que éste hace de su libre albedrío, pues esto último es lo que lo lleva a escoger una de las dos opciones. La prueba también podría estar ligada a una vida después de la muerte, en el sentido de que el uso del libre albedrío podría ser determinante para definir qué clase de vida post mortem le espera al humano que fallece.  

En su libro “God, Freedom and Evil” el filósofo norteamericano Alvin Plantinga también se pregunta si la existencia de Dios es compatible con la existencia del mal natural. Cree que sí lo es, y hace bien  porque al no conocerse los caminos de Dios no se puede afirmar que haya incompatibilidad. Por otro lado, Plantinga cita a San Agustín, quien atribuye mucho del mal natural a la presencia de un espíritu no humano, Satanás. En este punto debo decir que aunque el mal natural fuese atribuible a espíritus no humanos  y no a Dios, seguiría siendo válida la idea de la prueba a la que Dios somete al hombre con respecto al uso de su libre albedrío, solo variarían las circunstancias y los actores  bajo los cuales se produce el mal natural. 

En conclusión, lo único de lo que podemos estar seguros respecto al mal natural es que los caminos de Dios no son los caminos del hombre.

http://www.carlospalaciosmaldonado.com/

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[1] El concepto de mal natural  no incluye el cambio climático porque éste es producido por las actividades del ser humano.

Publicado enFilosofía y religión

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