Una cosa es no maltratar a los homosexuales, que también son hijos de Dios, aunque descarriados, y otra, muy diferente, promover la homosexualidad mediante normas jurídicas que legalizan el matrimonio homosexual. Lo que hace esa legalización, ya adoptada por algunos países, es ponerle alfombra de bienvenida a una desviación anti natura de la cual sus practicantes ahora se sienten no solo orgullosos sino también legitimados.
En su encíclica Fratelli Tutti, de 03 de octubre de 2020, así como en el Documental Francesco, del mismo mes y año, el entonces Papa Francisco fue muy lúcido en el análisis de temas sociales específicos, como la definición de las nuevas formas de pobreza, la crítica al inmediatismo, la valoración humanista del empleo, la exaltación del amor universal, la diferenciación entre el perdón individual y el perdón social, entre otros temas.
Pero no fue así de lúcido con otros temas, como cuando -luego de criticar el egoísmo- dice: “ojalá que al final ya no estén “los otros” sino solo un “nosotros”. ¿Qué quiso decir?, ¿olvidarnos de los demás? O como cuando parece estar de acuerdo con el principio marxista de la plusvalía, esto es, aquel que enuncia que toda ganancia capitalista, alta o baja, razonable o excesiva, es un robo a los trabajadores; o como cuando se refiere al homosexualismo.
No fue lúcido respecto a la homosexualidad. En efecto, en la encíclica no solo que no rechaza esa práctica anti-natura, sino que aboga por cierta tolerancia hacia los homosexuales, lo cual resulta más significativo si se tiene en cuenta que con ello se podría estar socapando la degradación moral en general, no solo la homosexualidad, en la que está sumida la humanidad. Sus expresiones fueron objeto de no pocos comentarios, entre ellas la expresión más controversial: la de reclamar “una ley de convivencia civil para las parejas homosexuales” porque “tienen derecho a estar cubiertos legalmente”[1]. Es controversial porque parece significar que el Papa estaba de acuerdo con el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo, lo cual implicaría allanar el camino hacia una degradación moral aún mayor.
A esas declaraciones, aparentemente favorables al matrimonio homosexual, hay que agregar esta otra: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia, son hijos de Dios”, que podría interpretarse en el sentido de que las parejas de homosexuales deberían tener derecho a criar o adoptar hijos.
Pero en ocasiones anteriores Francisco ya había rechazado abiertamente la homosexualidad, como en 2014, cuando dijo que el matrimonio es solo entre un hombre y una mujer, o como cuando los homosexuales de Roma realizaron un multitudinario desfile al que llamaron del “orgullo homosexual”, ante lo cual sostuvo que la homosexualidad era contraria al orden natural. Empero, en estas dos nuevas instancias, la de su encíclica y la del documental, esa posición clara y frontal de hacía pocos años atrás, desapareció. ¿Cambió de opinión el Papa?
En su oportunidad el Vaticano aclaró que de lo que el Papa había hablado era de que las personas homosexuales tenían derecho a cierta protección pero no al matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero entonces, ¿a qué clase de protección legal se refería el Papa? Si tal protección legal hubiere incluido el matrimonio civil, habría incurrido en contradicción, pues contradictorio es rechazar el homosexualismo y al mismo tiempo respaldar el matrimonio homosexual.
¿Qué significa aceptar y promover como un derecho el matrimonio homosexual? Significa facilitarle las cosas a la degradación moral, otorgándole status de normalidad a una de sus manifestaciones más conspicuas.
Como destaqué en la introducción, una cosa es no maltratar a los homosexuales, y no excluirlos de su núcleo familiar natural, y otra, muy diferente, alentar la homosexualidad mediante una normativa que legaliza el matrimonio civil entre individuos del mismo sexo. La generalización de una norma así incentiva aún más la homosexualidad.
Es posible que la aclaración hecha en su momento por el Vaticano, respecto al alcance de las declaraciones de Francisco, se corresponda con la realidad, y que el barullo que entonces se produjo haya sido solo producto de fallas de comunicación solamente. Eso simplemente no lo sé.
http://www.amazon.com/author/carlospalacios
cmpm1936@gmail.com
[1] Publicación digital Página 12.
Los comentarios están cerrados.