I Casos.
Los errores se pagan, y no necesariamente por el que los comete. En todo caso, cada ser humano carga con la responsabilidad individual de evitarlos.
En 1958 el líder chino Mao Zedong lanzó una campaña para la eliminación de los gorriones porque se comían los cereales. Y en efecto, se los eliminó por millones, lo cual fue un éxito… para las langostas. Resulta que los gorriones son el control biológico natural de las langostas, pero al desaparecer ese control, las langostas proliferaron y arrasaron con las cosechas, todo lo cual resultó en una hambruna de proporciones apocalípticas. ¿Responsabilidades individuales?. Sí, las de quienes tonaron decisiones equivocadas.
La responsabilidad individual de los seres humanos es particularmente importante en el tema ambiental. Por cierto, si bien el daño ambiental que sufre el planeta es mayormente causado por los seres humanos, también hay daños ambientales que son ocasionados por la naturaleza no humana, más allá de que la insensatez humana a menudo los agrave.
En 1986 estalló uno de los reactores de la central nuclear de Chernobyl en la Ucrania soviética, contaminando una área de 150 mil kilómetros cuadrados, habitada por 6 millones de personas. Un informe de Jackes Frot[1], de noviembre del 2000, relató en detalle las causas y consecuencias de esta tragedia. ¿Responsabilidades individuales? Sí. Errores de diseño, fallas administrativas y operacionales, incluso errores políticos. También hubo numerosas fallas ex post la explosión.
El informe de Frot fue particularmente crítico en el nivel político: en el marco de la guerra fría, destacó, se priorizó la máxima producción de plutonio 239 de grado armamento, tan rápido como fuera posible, prioridad que incluso pasó por sobre los objetivos de seguridad.
Otro ejemplo destacado fue la explosión y hundimiento, en abril del 2010, de una plataforma petrolera de la British Petroleum, que perforaba un pozo a gran profundidad en el Golfo de México, el cual ardió por alrededor de 3 meses antes de ser controlado. Además de las muertes de 11 seres humanos ese desastre causó daños ambientales muy superiores al ya inmenso derrame de crudo ocasionado por el hundimiento del Exxon Valdez en 1989, en Alaska. La British Petroleum se declaró culpable de los cargos de negligencia que se le imputaron en el caso de la plataforma, viéndose obligada a pagar indemnizaciones por varias decenas de miles de millones de dólares. ¿Responsabilidades individuales? Por supuesto, las de quienes tomaron decisiones equivocadas.
Un caso muy especial fue la grave afectación de la planta nuclear de Fukushima producida el 11 de marzo de 2011 por un enorme tsunami que devastó la costa este del Japón, tsunami que a su vez fue provocado por un terremoto de magnitud 9. Caso especial porque, si bien no fue provocado por el hombre, lo menciono por los importantes errores y falencias que fueron detectados. En efecto, los diseñadores de la planta no previeron protección contra los riesgos naturales evaluándolos apropiadamente, el peligro de tsunami fue subestimado, no se previeron ciertos requerimientos especiales para enfrentar casos de eventos extremos, los sistemas de regulación nuclear debían haber sido capaces de hacer frente adecuadamente a eventos externos conforme a los estándares de la IAEA (International Atomic Energy Agency), los riesgos asociados al hidrógeno debían haber sido objeto de una detallada evaluación proveyendo sistemas de mitigación.[2] ¿Resposabilidades individuales?. Sí. Algunos no cumplieron con su deber de actuar concienzudamente frente al peligro potencial, fueron desprolijos a la hora de prever eventualidades; no pusieron todo de sí en aras de la seguridad de todos. De haber actuado de manera responsable, probablemente los daños hubieran sido menores.
La experiencia demuestra que en casos como estos, siempre hay alguien que, por negligencia, desprolijidad o por cualquier otro motivo, comete un error de acción o de omisión que desencadena la tragedia, siempre hay alguien que hizo un mal cálculo, alguien que ocultó sus propios errores, o peor aún, alguien que incurrió en ellos por corrupción.
II. El magisterio de Jesús.
En el magisterio de Jesús hay claras evidencias de que abogó por las responsabilidades individuales, siendo tal vez la más trascendente el mandato de “amar a tu prójimo como a ti mismo” del Levítico[3], respaldado, explicado y desarrollado 1.500 años después por Jesús. Mandato que conlleva la responsabilidad esencial que tiene todo ser humano en su relación con sus semejantes: una responsabilidad de solidaridad, que se refleja en la dimensión operativa que le dio Jesús al mandato de amor cuando dijo que hay que hacer a los demás lo que quisiéramos que los demás nos hagan a nosotros mismos[4].
Jesús también puntualizó otros aspectos de la responsabilidad individual. Realizar concienzudamente aquello para lo cual se tiene la obligación de hacerlo, es una responsabilidad básica como lo ilustró con la parábola del dinero encargado a sus empleados por aquel hombre que marchó al extranjero, disponiendo que le dieran el mejor uso posible.
En esa parábola también hay una advertencia muy sugestiva, que tiene que ver con el uso de las habilidades con las que cada uno ha sido dotado: “A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más”[5].
Así mismo, Jesús aclaró la relación que hay entre la responsabilidad y la consciencia de tenerla, en el sentido de que la responsabilidad de quien conoce sus obligaciones y está consciente de las capacidades que posee para cumplirlas, es mayor que la de aquel que no está consciente de lo uno ni de lo otro.
Particularmente delicada es la responsabilidad a la hora de juzgar la conducta de los demás. Su dicho: “Dejen de juzgar por la apariencia exterior, mas juzguen con juicio justo”[6], es lo que mejor resume su enseñanza sobre este punto. En efecto, juzgar con rectitud y justicia es juzgar con responsabilidad, y eso es lo que más falta en el mundo actual en muchos ámbitos. Incluso errores judiciales se cometen a diario por no juzgar con rectitud, sino por apariencias, o peor aún, por intereses políticos, económicos y de otra índole
Con referencia a la responsabilidad, también hay que recordar la admirable entereza con la que los apóstoles asumieron la responsabilidad de difundir el mensaje de Jesús luego de que éste dejara nuestro mundo. Una responsabilidad que la llevaron hasta sus últimas consecuencias, incluso con el sacrificio de sus propias vidas.
La vida moderna exige decisiones responsables en circunstancias cada vez más variadas y complejas. Eso ocurre, por ejemplo, con el uso de sofisticados objetos tecnológicos que se utilizan en las más variadas actividades humanas, y que mientras más sofisticados son, mayores niveles de responsabilidad exigen.
Desde luego, la responsabilidad es necesaria en todas las actividades humanas, y no solo en aquellas relacionadas con la tecnología o el ambiente. Lamentablemente la realidad social está llena de situaciones que muestran claramente que a menudo no se obra con la debida responsabilidad.
Hay casos de Individuos sentenciados por la justicia a severas penas, incluso de muerte, que después son declarados inocentes. En este punto acude a mi memoria “Doce Hombres en Pugna” (Twelve Angry Men), inolvidable película de 1957, que narra las deliberaciones de un juradode 12 hombres que discuten acaloradamente sobre el futuro de un muchacho acusado de haber asesinado a su padre. Once de los 12 miembros del jurado dieron por descontado que el chico es culpable, y quieren despachar rápidamente el asunto con una declaratoria de culpabilidad, pero la actitud meticulosa y responsable del duodécimo jurado, que juzga con juicio justo, sin dejarse llevar por las apariencias, poco a poco les hace cambiar de opinión, al punto de finalmente declararlo no culpable, salvando así a un ser humano, inocente, de morir en la silla eléctrica.
Tarea inútil sería intentar relatar la infinita variedad de casos de irresponsabilidad, diferentes a los casos ya relatados, que se dan en la sociedad actual: pérdidas de vidas y daños materiales por accidentes que ocurren en la transportación de personas y bienes, muertes y lesiones por mala práctica médica, quema de bosques, contaminación del ambiente, etc., etc.
En pocas palabras, la exhortación de Jesús a favor de la responsabilidad, no fue inoficiosa. Aplicada a las nuevas circunstancias, diferentes a las de su época, la irresponsabilidad sigue siendo una grave tara de muchos individuos e instituciones, incluyendo la irresponsabilidad con la que tratamos el medio ambiente. Todo ello es parte del subdesarrollo espiritual individual en la que los seres humanos seguimos sumidos.
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[1] Miembro de la Sociedad Francesa de Energía Nuclear y del Comité Científico de la Asociación de Ambientalistas por la Energía Nuclear.
[2] Informe Preliminar, de junio 01 de 2011, de la misión de expertos de la IAEA respecto a los efectos del terremoto y tsunami en la planta nuclear de Fukushima.
[3] Levítico 19:18
[4] Mateo 7:12
[5] Lucas 12: 47-48
[6] Juan 7: 24
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